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Guía

Lubricante: la tabla de compatibilidad y el dato que ninguna marca publica

Es el producto más barato del carrito y el que más caro sale equivocarse. Una decisión mal tomada aquí arruina una pieza de silicona de setenta euros de forma irreversible, y otra, menos visible, daña tejido. Las dos se evitan con una tabla y con un dato que casi ninguna marca publica.

La tabla de compatibilidad

BaseSiliconaTPEAcero y ABSLátexPoliuretano
Agua
SiliconaNoNo recomendable
HíbridoNoNo recomendable
AceiteNoNoNo

Dos casillas merecen explicación porque son las que producen los dos errores caros.

Silicona sobre silicona. El lubricante de base silicona y el elastómero de silicona son químicamente parientes, así que el lubricante penetra en la superficie y la hincha. El resultado es una capa reblandecida y pegajosa que ya no se va, ni lavando ni hirviendo. No lo cubre ninguna garantía porque es uso indebido, y ese es el motivo por el que en las fichas de esta tienda la compatibilidad aparece antes que el precio.

Aceite sobre látex. Los aceites, incluidos los vegetales de cocina y las cremas corporales, degradan el látex y comprometen su integridad en cuestión de minutos. Con preservativo de látex o de poliisopreno, lubricante de agua o de silicona, nunca oleoso. El poliuretano sí tolera aceite, y es la excepción que casi nadie conoce.

Los híbridos son emulsiones de agua con una fracción de silicona. Duran más que el agua, se limpian mejor que la silicona, y arrastran el problema de la silicona sobre silicona en proporción a esa fracción. Si tu pieza es de silicona, híbrido tampoco.

El dato que nadie publica: la osmolalidad

Aquí se pasa de la compatibilidad con el objeto a la compatibilidad con el tejido, y es una conversación mucho menos frecuente y bastante más importante.

La osmolalidad mide la concentración de partículas disueltas. Cuando un lubricante es mucho más concentrado que las células con las que contacta, el agua sale de las células hacia el lubricante por ósmosis. El epitelio se deshidrata, se descama y pierde integridad de barrera.

La Organización Mundial de la Salud publicó en 2012 un documento de asesoramiento sobre lubricantes personales con dos umbrales que siguen siendo la referencia: lo ideal es no superar unos 380 mOsm/kg, y en ningún caso conviene pasar de 1200 mOsm/kg. El detalle incómodo es que muchos lubricantes comerciales de base agua superan ampliamente esa segunda cifra, algunos por un factor de varias veces.

Y esto pesa más en uso anal que vaginal, porque la mucosa rectal es un epitelio de una sola capa de células, frente a un epitelio estratificado. Menos margen para perderlo.

Cómo estimarlo sin el dato

Casi ninguna marca lo publica, así que hay que deducirlo de la lista de ingredientes.

  • La glicerina y el propilenglicol son los principales responsables de una osmolalidad alta. Cuanto más arriba aparecen en la lista, mayor concentración.
  • Los formulados con hidroxietilcelulosa como espesante principal y sin glicerina suelen estar mucho más cerca del rango isoosmolar.
  • Un lubricante que sabe dulce lleva glicerina. Es un indicador tosco y funciona.
  • Puedes escribir al fabricante y pedir la osmolalidad. La mayoría no contesta, y esa no respuesta también es información.

El pH, que no es el mismo en todas partes

El mismo documento de la OMS recomienda ajustar el pH al uso. El medio vaginal sano es ácido, en torno a 3,8 a 4,5, y el rectal es prácticamente neutro, alrededor de 7. Un lubricante formulado para uno no es neutro para el otro, y un producto marcadamente ácido en uso rectal es un irritante innecesario.

Dos ingredientes a evitar

  • Nonoxinol-9. Es un espermicida que además daña el epitelio con el uso repetido. Existe evidencia consolidada, recogida por la OMS, de que ese daño aumenta el riesgo de transmisión de VIH en vez de reducirlo. No tiene sitio en un lubricante de uso habitual y ninguno en uso anal.
  • Clorhexidina. Presente como conservante en algunos productos, es tóxica para los lactobacilos de la flora vaginal.

Y una tercera, menos grave y más frecuente: los que llevan efecto frío o calor. El efecto es mentol o capsaicina, es decir, un irritante controlado. Sobre mucosa, y sobre todo sobre mucosa rectal, es una mala idea.

Qué comprar, en dos líneas

Para uso general con silicona: base agua, sin glicerina, espesado con celulosa, sin perfume, sin efecto térmico y sin nonoxinol-9. Para uso prolongado o en agua con material que no sea silicona: base silicona, que dura mucho más y no se reseca. Y no hay ninguna versión de esto en la que un aceite de cocina sea la respuesta correcta.

Contenido informativo. No sustituye el criterio de un profesional sanitario y no atribuye a ningún producto una finalidad curativa.

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